miércoles, 9 de abril de 2008

El tambor

La música rodea nuestra vida, sonidos que nos unen y nos hacen felices, el día de mi cumplaños alguien me hizo un regalo musical...

La música fluía libremente por mis venas, los sonidos de los tambores africanos aceleraban mi corazón que a su vez movía mi cuerpo sin poder ni querer evitarlo. El sol acariciaba la arena de la playa calentando el ambiente y el mar con su brisa refrescaba a todos los presentes en aquel lugar. Los niños se bañaban en la orilla salpicándose con las olas, los mayores paseaban, todo el mundo parecía disfrutar de aquella tarde de verano.

Nosotras siempre que podíamos nos acercábamos con nuestros instrumentos a tocar cualquier cosa que pudiésemos bailar o que supiésemos tocar, yo tenía un tambor africano, era un tambor especial, un instrumento de percusión mágico. Mi novia, junto con mis amigas, me lo habían regalado el día de mi cumpleaños y aunque parezca increíble casi lloro de la emoción cuando cayó en mis manos...

Aprovechaba en mi tiempo libre para tocarlo, dándome cuenta de que cada vez que sonaba algo fantástico sucedía, la gente que lo escuchaba se alegraban y animaban olvidándose de todos sus problemas así que cada vez me gustó mas tocar el tambor.

Aprendí a tocar ritmos árabes y exóticos, incluso me atrevía a improvisar en el coche cuando íbamos a algún sitio de viaje, la música era como una droga para mí, ver feliz a las personas que quería era sin duda alguna lo mejor que me habían regalado en mi vida. El tambor casi se convirtió en mi mascota, pero los instrumentos de percusión tienen un pequeño problema, el enorme dolor de cabeza que pueden llegar a provocar. Mi pareja se estaba haciendo fan de la aspirina.

Decidí compensarla por ello, busqué en todas las tiendas de la ciudad ropas y adornos morunos, busque frutas y recetas de comida arabe. Mientras ella trabajaba, preparé la casa convirtiéndola casi en una jaima. Perfumé nuestra habitación con los mejores inciensos y esencias, me encerré en la cocina hasta ser capaz de llevar adelante aquellas extrañas recetas y puse encima de la cama una rosa.

Mi pareja es una persona muy metódica lo cual para ciertas ocasiones es algo fantástico porque siempre se a que hora va a llegar a casa. Cuando abrió la puerta la lleve disfrazada de mujer sacada de las mil y una noches al salón donde le esperaba una cena acompañada con tes de todo tipo. De fondo nos acompañaban los sonidos de tambores africanos, esta vez no era el mio.

Cuando terminamos la cena, en vez de tocar, baile. Baile para ella como nunca jamás lo había hecho, baile como si aquellos sonidos estuvieran hechos para mi, baile hasta terminar tumbada a su lado en la cama, bailamos juntas en el colchón escuchando el sonido de unos nuevos tambores, el de nuestro corazón latiendo al unisono.

Lo que nos rodea es mágico pero si nos rodea con música todavía es mas fantástico. Gracias por mi regalo de cumpleaños.



2 comentarios:

Clementine dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Clementine dijo...

Fantastico, que detalle de tu parte:D

palyginti kainas