viernes, 28 de marzo de 2008
Café y galletas
Algunas mañanas son un verdadero placer, me levanto temprano, me doy una ducha de media hora con agua caliente, me arreglo y me dirijo a la cocina donde habitualmente tengo encima de la mesa un café con leche y unas galletas, que mi mujer, que siempre se despierta antes que yo, me prepara con todo su amor. El aroma del café recién hecho, la visión de la persona a la que amo y la sensación de comenzar un día de esta forma tan maravillosa, hace que una persona tan dormilona como yo se despierte de muy buen humor.
Los cafés de mi mujer son especiales, despiertan mi habitualmente dormida personalidad a esas horas. Con el café me coloca en un pequeño plato unas galletas con forma de muñecos de trapo o de osos o de algún super héroe de moda, como una niña pequeña me pongo a jugar con mi galleta, la sumerjo en el café y cuando se reblandece me la llevo a la boca y saboreo su dulce sabor, esta operación la repito hasta que mi mujer me besa y decido llevarme a la boca algo bastante mas interesante.
El café me acompaña durante el resto del día, su olor me recuerda a los juegos matutinos de forma que cuando llega la hora de regresar a casa y me preguntan ¿que tal el día? Siempre respondo lo mismo: “si mi pareja me hace el café, fantástico”.
Las galletas las ignoro un poco, solo me acuerdo de ellas en el desayuno, hasta que un día a primera hora de la mañana protestaron. Con la liturgia habitual me senté en la mesa para jugar con ellas, esta mañana tenían forma de conejitos y si me fijaba un poco hasta llevaban pajarita. Agarré a uno que estaba en el plato e iba a proceder a bañarlo en el café cuando salto de mi mano y salió corriendo de nuevo al plato. Fruncí el ceño e intente repetir la operación pero como si de un conejo de verdad se tratase brinco de nuevo escapándose de mis dormidos dedos así que decidí comerme a otra galleta pero la operación se repitió de nuevo.
Mi pareja estaba en la ducha así que levante a uno de los conejos por sus orejas fabricadas con cereales y lo observe fijamente. La galleta permanecía inmóvil pero de pronto todas las galletas del plato tomaron vida y se dirigieron directamente hacía mí. Una de ellas dijo en voz muy alta
-Tu recuerdas el café durante el día y tu mujer nos recuerda a nosotras, así que haz el favor y cuando termines tu café, déjale un plato con galletas a tu mujer.
Dicho esto se convirtieron de nuevo en galletas de mantequilla y harina normales. Seguí el consejo de aquel conejito, cuando mi hermosa mujer salió de la ducha se encontró con su café y sus galletas. Recibiendo como compensación mi esperado beso de buenos días. Esa día yo fui la chica de las galletas, mi mujer la muchacha del café y juntas montamos un gran desayuno. Eso si, desde esa mañana mis desayunos fueron con mermelada, todavía mas dulce.
Los pequeños momentos, las cosas sencillas nos hacen la vida mas agradable, las galletas de la cocina de vez en cuando salen de su caja para contarme secretos, pero como son secretos solo los conocemos nosotras, eso si, todos los secretos me ayudan a que mi relación de pareja cada mañana sea mágica y fantástica.
jueves, 27 de marzo de 2008
Los gorriones
Cuando era niña hablaba con todos los animales que me encontraba por la calle, perros, gatos, insectos incluso parloteaba con los patos del parque al cual me llevaban mis progenitores de paseo. Recuerdo que tenía grandes conversaciones con todos e incluso debatía con ellos ya que no estaba de acuerdo con muchas de sus posturas, claro que no recuerdo exactamente cuales eran estas.
Como en todo, cuando me hice mayor deje de jugar y una de las consecuencias fue que deje de charlar con mis amigos los animales aunque he de reconocer que encantan, sigo manteniendo que mi mejor amigo, el mas fiel, el que nunca me juzgo, el que mas se alegraba de verme, el que siempre me apoyo y el que nunca me falló fue mi perro.
Una noche paseando con mi pastor alemán por el parque, escuché unas voces que provenían de la copa de un árbol. Extrañada, me acerqué a su tronco, levanté la cabeza y pude ver dos pequeños gorriones en una rama mirándose de frente parloteando sin cesar. Parecían discutir sobre unas migas de pan. Ambos pájaros tenían voz de chica, era una pareja de gorriones hembra. Mi perro, ignorando la situación, dejo su pelota en mis pies para que jugase con él, la pareja de gorriones continuaba su parloteo.
-¿Has visto que humana mas cotilla?
-Si, pero de todas formas no nos va a entender...
Me marche a casa con mi fiel amigo y a la noche siguiente, paseando de nuevo con él, dos cisnes en el estanque, nadaban romáticamente bajo la luna, de nuevo los escuche hablar. Esto comenzó a suceder muy a menudo, convirtiéndose en algo totalmente habitual, lógicamente no se lo conté a nadie solo me limitaba a disfrutar del amor de la pareja de gorriones o de los bellos cisnes que se amaban bajo las estrellas, siempre acompañada de mi gran amigo canino.
Una noche mi perro salió corriendo y ladrando hacía el árbol de la pareja de gorriones, en la rama esta vez, solo estaba una de ellas, la otra no estaba en aquella copa, parecía triste y mi perro no paraba de ladrar, al final no pude resistirme.
-Puedo entenderos ¿donde esta tu pareja?-le pregunté.
En un principio se asustó y se escondió, después perdió el miedo, por fin decidió contarme que sucedía: unos niños habían lanzando piedras a todos los animales por la tarde hiriendo a la pequeña gorrión cayendo del árbol. La otra no la pudo encontrar, llorando por eso desconsolada en su rama.
Con la ayuda de mi perro encontramos al pequeño pájaro herido lo lleve a mi casa y le curé su ala rota, explicando todos los días como si de un médico me tratase a su pareja el estado de su amada.
Llegó el momento de el recuentro de los dos pajaritos, los perros montaron guardias para evitar que los malvados niños hiciesen daños de nuevo a estos nobles animales y por mi parte continué disfrutando en silencio del amor lésbico de dos simpáticos pajaritos.
Los homosexuales sufrimos agresiones en todo el mundo porque si, no dejemos nunca de denunciarlo.
miércoles, 26 de marzo de 2008
Las hadas lésbicas
¿Quien ha dicho que las hadas no existen? La imaginación y los sueños siempre deben perdurar en el tiempo...
Cuando la noche cae y las estrellas se convierten en guías de la oscuridad, las hadas toman los campos, las casa, los jardines y los lugares habituales que por el día ocupamos los seres humanos. Existen muchas clases de hadas, han corrido ríos de tinta hablando de estos hermosos seres, pero las noches las toman unas hadas muy curiosas e interesantes, las hadas lésbicas.
Estas hadas son juguetonas como los duendes, de vez en cuando comenten travesuras que provocan algún tipo de transtorno a la comunidad humana: abren grifos, rasgan sacos de semillas con flores, o manchan el capó de algún coche con un polvo extraño. Nuestras hadas lésbicas son ademas hermosas y enamoradizas, que decir como nombre indica se enamoran habitualmente de mujeres. Estos seres mágicos son nobles e inteligentes, ayudan de forma desinteresada a todos aquellos que crean en su existencia y tienen una especial predilección por los olores frutales, si alguien quiere contactar con ellas solo tiene que poner una bandeja de fruta en su cuarto o bañarse con geles que huelan a estos alimentos.
Las hadas visitan a menudo el estanque lésbico, se cuelan en las casas para ver películas de dibujos animados o bien se juntas todas para ayudar a alguna pareja de chicas enamoradas. Una noche, cuando todas estaban cantando y bailando, una pareja de chicas paseaba por la calle, tenían los ojos llorosos y parecían tristes y angustiadas.
Las juguetonas y mágicas amigas intentaron averiguar que le sucedía a esta pareja. Se escondieron tras una farola y cuando las mujeres se sentaron en un banco disimuladamente se colaron en sus bolsillos. Por el ruido de los coches nada pudieron oír de la conversación que mantenían las jóvenes mujeres, así que decidieron ocultarse en el bolsillo hasta llegar al domicilio de las humanas.
Aunque no esta bien espiar a los demás, las hadas descubrieron que las muchachas no tenían tiempo suficiente para estar juntas, ya que el trabajo, el dinero y la distancia se lo impedían. Cuando llegaba el momento de despedirse la tristeza embargaba sus corazones y las lágrimas ganaban la partida a los sentimientos hermosos que se procesaban no pudiendo hacer mas que abrazarse.
Las pequeñas curiosas decidieron hacer algo para evitarlo. Con sus poderes mágicos se colaron en numerosas agencias de empleo para que a una de las muchachas extrañamente le lloviesen ofertas de empleo, buscaron por las noches en agencias inmobiliarias hasta encontrar una casa hermosa y económica la compraron firmaron los papeles a nombre de las chicas y dejaron las escrituras y las llaves en el buzón e incluso consiguieron organizarles un viaje de enamoradas a un lugar exótico sin que a las muchachas les costase nada.
Una vez las hadas terminaron este trabajo las dos mujeres fueron felices, pero las traviesas ejecutoras de este golpe de suerte continúan buscando parejas lésbicas para hacerlas felices y practicar sus pillerias. Ya sabéis, creed en las hadas, nunca se sabe lo que pueden llegar a hacer por vosotras.
domingo, 23 de marzo de 2008
Las zapatillas del duende lésbico
Toda la habitación se encontraba oscura y silenciosa, mi mujer dormía plácidamente a mi lado, respiraba profundamente, su cara parecía sacada de un cuadro de ángeles niños. La abrace con mis brazos, arrime mi cuerpo al suyo y la besé despacio en la mejilla. Poco a poco intenté apoyar mi cabeza en su cálido pecho, después de unos minutos de lentos movimientos por fin lo conseguí; me siento como una niña entre sus brazos, es mi lugar de protección, de descanso de paz, mi lugar de inspiración, mi lugar de ensueño.
Me apreté fuerte contra ella y acaricié su graciosa y pequeña barriguita con la yema de mis dedos, pasados unos minutos inevitablemente me dormí. El mejor sitio del mundo, el mayor placer de la vida, a solas con mi mujer en la cama, tapadas las dos hasta las orejas con la calefacción encendida descansando, es algo único...
Una de las desventajas de dormirse tarde es que a veces el cuerpo pide realizar ciertas necesidades fisiológicas, así que, a regañadientes, separé mi cuerpo del de mi hermosa mujer, me levanté de la cama a oscuras para no despertarla, busqué mis zapatillas en la oscuridad y me las enfundé en mis por ahora calientes pies.
Mis zapatillas son como las de unos duendes naranjas y verdes, calentitas, cómodas y muy graciosas, ella siempre me dice “pareces una duendecilla con esas zapatillas”. Para ser sincera no le falta razón. Dormida por el pasillo, las zapatillas de duende me llevaron sabiamente al cuarto de baño y allí mi cuerpo se quedo tranquilo. De regreso al lugar donde todos mis cuentos se convierten en realidad, las zapatillas de duende me llevaron volando por el pasillo a los brazos de mi princesa. Estaba tan dormida que apenas me fije en ese detalle, llegué al lugar de mi bella durmiente, me senté de nuevo en la cama para descalzarme pero... No pude hacerlo.
Mi cuerpo levantó al de mi mujer en brazos y las zapatillas de nuevo comenzaron a volar levantándonos a las dos mujeres sin ningún tipo de esfuerzo. Sujete bien a mi esposa contra mi cuerpo, y por miedo cerré los ojos, a veces es mejor no saber que sucede a nuestro al rededor.
El movimiento cesó, mi mujer parecía seguir dormida y con la valentía de quien sabe que el peligro ya sucedió, me atreví a abrir los ojos.
Estábamos en una casa preciosa y moderna, la cama en la que ahora nos encontrábamos era cómoda , desperté a mi mujer para explicarle lo increíble de la situación, ella que es mucho mas valiente que yo decidió que debíamos investigar los alrededores de aquel extraño lugar. Nos encontramos con lo mejor que a las dos nos podía suceder, nuestros sueños parecían hechos realidad.
En la parte de abajo de aquella casa nos encontramos con la oficina de una fundación de investigación, llena de ordenadores y aparatos de laboratorio, al lado una biblioteca donde se podía leer el título de un libro “Lecturas lésbicas, cuentos mágicos”.
A lo lejos el ruido del mar golpeando contra unas rocas, y mas cerca un coche acondicionado con una silla de bebes en el asiento de atrás, cerca de el coche una caseta con un perro enorme con cara de bueno saludándonos alegremente.
Las zapatillas de duende nos mostraron nuestro futuro juntas esa noche, quizás existan en el mundo más zapatillas mágicas, que muestren el futuro o ayuden a las parejas que todavía creen en los cuentos a conseguir sus sueños. Solamente es cuestión de tener fe, cerrar los ojos y desear con todas tus fuerzas aquello que quieres conseguir, a veces un duende mágico te puede prestar sus zapatillas.
jueves, 20 de marzo de 2008
El estanque lésbico
La noche siempre ha formado parte de mi vida, bien por mi horario laboral o bien porque simplemente considero que el silencio y la magia de la noche, las estrellas y el poder de la luna en ocasiones ejercen un poder de paz y tranquilidad que otros momentos del día no se pueden conseguir.
La noche provoca sueños, momentos eróticos, románticos, placeres eternos inolvidables y momentáneos, cuentos hermosos y secretos que solo dejan de serlo en las noches más ocultas. La noche ha marcado mi vida y la de muchas otras mujeres, pero en mi existencia recuerdo una noche especial, una noche inolvidable, una noche mágica...
Antes de dormirme siempre me tumbo boca arriba en mi cama con los ojos cerrados, respiro profundamente y escucho lo hermoso del silencio nocturno, dejo fluir mi imaginación que afortunadamente suele llevarme a hermosos lugares donde la magia gobierna. Estaba ya rozando el nirvana cuando la puerta de mi dormitorio se entreabrió suavemente, levante mis parpados levemente para revisar que sucedía pero no conseguí visualizar nada que evitase mi caída al abismo del sueño. Cuando mi mente no vislumbraba lo que era sueño o realidad algo se tumbo a mi lado en la cama, noté algo suave, tierno que emanaba paz y tranquilidad lo abracé en mis sueños sintiendo un beso tierno y protector en la frente.
Abrí los ojos, una suave luz blanca iluminaba mi habitación y en la almohada me encontré con una pequeña rana de color verde, vestida con un bañador de cuerpo entero a rallas rojas, tenía una hierba en la boca y estaba sentada graciosamente a la cabecera de la cama, a veces la simpática rana acariciaba mi pelo con ternura, sus ojos saltones y vivaces parecían sonreír, cuando se fijo que estaba despierta la rana saludo con una de sus ancas.
Desapareció de mi vista durante unos minutos, la puerta de mi cuarto de nuevo se abrió pero esta vez subieron dos pequeñas ranas a mi cama, una era la que me acariciaba anteriormente, la otra igual de graciosa vestida con un bañador a rallas azules se colocó a su lado saludándome igual con su pequeña anca.
Me levantaron de la cama, me llevaron por la puerta de mi cuarto a un estanque repleto de aves tambien en pareja, ratoncitas, ardillas, peces de colores y nenúfares que parecian hablar. Lo mas sorprendente de el estanque fantástico era que todas los seres eran pareja y hembras, eran seres de cuentos. Eran personajes lésbicos y divertidos.
-¿Que es esto?-les pregunté.
-El estanque de los cuentos olvidados-respondieron las ranitas-aquí residimos los personajes de los cuentos que nadie quiere contar.
-¿Por que no?-pregunté de nuevo
-Porque nadie cuenta cuentos de los seres mágicos lésbicos, todos los cuenta cuentos relatan historias de héroes masculinos por ello residimos en este lago y no en libros.
Durante horas me relataron fantásticas historias de amor y aventuras, cuentos jamás imaginados, desde esa noche decidí que estos pequeños personajes tenían derecho a salir al mundo para vivir libremente en la imaginación de niños y mayores. Por ello existe este blog. Desde aquí gracias a las ranitas con bañador por luchar con sus sueños por sus derechos.



