miércoles, 18 de junio de 2008

El abrazo mágico

Podría vivir sin la luz del sol, podría pasarme el resto de mis días sin el olor del mar, pero jamás podría renunciar a tus abrazos

Una tarde paseando por el bosque un brillo hermoso y extraño salía de detrás de unos arbustos escondidos entre unos enormes y viejos árboles que llenaban de sabiduría y de respeto aquel mágico lugar. Estaba sola en el bosque por una gran tristeza que embargaba mi corazón, la realidad de los adultos intentaba terminar con el mundo de fantasía que me hacía soñar, reír, llorar y conocer seres mágicos que, de otra forma, jamás llegaría ni a imaginar.

Aquella luz, se desplazaba de un lado a otro de los arbustos incesantemente, de vez en cuando parecía incluso que llegaba a mover las ramas de los ancestrales guardianes del bosque que protegían los matojos de hojas. Como la curiosidad es una de las virtudes del ser humano, me acerqué sigilosamente a aquella luz juguetona, era una luciérnaga iluminando ese pequeño rincón apartado.

-¿Que buscas?- le pregunté

-No busco nada, estoy adornando este lugar para una fiesta-dijo la pequeña muy atareada- esta noche regresa mi mujer de un largo viaje y queremos darle una gran sorpresa.

Me senté al lado de los arbustos y colaboré con el pequeño insecto en los preparativos de aquel importante evento en su vida, pasaron varias horas y llego el momento de regresar a mi hogar, triste me despedí de mi pequeña amiga y emprendí el camino al hogar en una noche cerrada y tenebrosa.

Con la poca luz que dejaban pasar los árboles y la noche ya cerrada, me perdí inevitablemente en aquel lugar. Las sombras me asustaban, cada ruido, cada silbido provocado por el viento al pasar por la hojarasca me parecían voces de seres malvados que deseaban provocarme algún tipo de mal.

Recordé a mi nueva amiga la luciérnaga, así que busqué inútilmente las luces que desprendían aquellos alegres y útiles insectos, pero tampoco tuve éxito en aquella búsqueda. Agotada me acosté en las raíces de un enorme árbol a esperar la mañana y la luz del sol, solo pensaba en una cosa, tus brazos.

Estaba triste por la realidad del mundo que imponía sus normas y sus reglas del juego no siempre justas, triste por no poder gritarle al mundo que era una mujer amando al ser mas maravilloso jamás creado, otra mujer. Triste por no ser lo que aquellos adultos esperaban de mí. Pero algo cambio aquella noche sola en el bosque, nada puede sustituir el calor de un abrazo.

Creo que me quede dormida por el cansancio, cuando me desperté estabas a mi lado con una manta, me lancé a tus brazos como una niña de cinco años, apoye mi cabeza en tu pecho y el miedo al mundo despareció junto con la tristeza. La magia de tu piel pegada a la mía, de los latidos de tu corazón protegiéndome, tus brazos salvándome de todo mal . Tu abrazo me salvo de los seres de la noche y de una tristeza que me impedía regresar al mundo de los sueños.

Los abrazos alargan la vida de las personas, regalad abrazos a vuestros seres amados, veréis como en ese momento todos los males desaparecen de golpe

6 comentarios:

Je dijo...

Hola! Buenas, navegando por blogs lésbicos me he encontrado con esta joya. Te felicito por este blog y por tu web. Mucho talento!
Me contenta saber k vamos abriendo paso. Te dejo aki mi blog x si kieres visitarlo!
http://tribadasonline.blogspot.com/

Yesenia dijo...

A que si!! es genial!! me has enganchao XDDD
besos :D

Pasionaria dijo...

Gracias por vuestros comentarios, realmente me animan a seguir escribiendo, en breve espero publicarlos para que todo el mundo pueda disfrutar de el mundo de los sueños en papel, las lesbianas también somos seres mágicos...

clementine dijo...

Seria fantastico si publicas :D

Anónimo dijo...

mi CHOZITA siempre me abraza y eso me exita

Anónimo dijo...

Me parece bien que eso deje de ser un tabu.

palyginti kainas