martes, 5 de febrero de 2008

El peluche

Todos los momentos mágicos de alguna manera u otra se convierten en inolvidables, por ello no dejan de ser fantásticos...

Quería darle una sorpresa a mi novia, siempre me ha gustado tener detalles con las personas que quiero, me encanta empaquetar los regalos, dibujar las tarjetas de regalo y llegar como si nada con algo que no esperan y esta vez le tocaba a mi pareja ser la víctima de mi pasión por los paquetes sorpresa.

Pasee toda la tarde por las tiendas del barrio y no encontré nada lo suficientemente tierno para la persona a la cual iba a ir destinado tal detalle. Entré en una tienda de juguetes y tropecé con un peluche de lo más simpático, era un perrito de color blanco, peludo y jugoso con un corazón rojo entre sus patas y una oreja un poco descosida; el encantador muñeco estaba solo y nadie se lo llevaba a su casa por el defecto así que decidí que ese muñeco iba a ser adoptado por una pareja de dos mujeres enamoradas.

Le arreglé la oreja, lo perfume con mi colonia y le fabriqué una pequeña casa echa de cartón. Coloque a mi pequeño amigo en su casa, lo empaqueté con papel de regalo y a la noche deje la casa encima de la cama.

A mi pareja le encanto el peluche y decidimos bautizarlo con el nombre de “Señor Perrito”, le dimos besos caricias e intercambiamos mimos entre nosotras, esa noche el Señor Perrito compartió nuestro amor y nuestra pasión convirtiéndose en uno mas de la familia.

Lo colocamos en una de las estanterías que tenemos en nuestro cuarto de manera que al entrar nos era imposible no echarle una gran sonrisa y saludarlo o a veces incluso ponerle otro muñeco a su lado para que tuviese con quien jugar.

Una noche cuando nos disponíamos a descansar en la cama, las dos al unisono dijimos:

-Buenas noches Señor Perrito.

-Buenas noches niñas-respondió con una voz sorprendentemente grave

Ante tal sorpresa nos quedamos boquiabiertas mirando como el Señor Perrito se bajaba de la estantería para sentarse en el regazo de mi mujer, darle un beso y saludarnos con sus pequeñas y suaves patitas.

-Todos tenemos derecho a hablar y a sentir-dijo todo convencido.

-Si, claro....

El señor perrito saco dos anillos de el corazón que llevaba y ofició una pequeña ceremonia de boda pidiéndonos que lleváramos la casa de cartón al salón donde tendríamos mas intimidad y solicitándonos que guardásemos a buen recaudo su secreto nadie podría saber que los peluches tenía sentimientos y vida.

-¿Porque nos has casado?-pregunté

-Porque necesitaba una familia que me adoptase, cuidase de mí y jugase conmigo y ahora que la tengo pues la cuido.

Fue uno de los días más importantes de mi vida, con este cura tan especial me casé oficialmente y con este muñeco tan genial, adopte un mágico hijo.

Una familia no es solo una madre y un padre, una familia son personas que se quieren que deciden compartir su vida libremente, por ello, nadie debería juzgar ni atacar. Desde aquí, gracias a mi mujer por estar a mi lado y al Señor Perrito por dar ejemplo.

4 comentarios:

marie dijo...

hey... buena esta historia..! xD!! me encanto bueno si mi peluche me hablase WOW.. creo q quedaria en shock... jajajaja... bueh...salu2! Att: MaRiE

jas dijo...

me parecio espectacular, en general todas las historias.
por otro lado me encanta la manera a la que se refiera a este tipo de relaciones que para ser honestos pienso que son mas lindas y mejores que muchas heterosexuales. felicitaciones amiguita.

Pasionaria dijo...

Gracias por vuestros comentarios, ya creía que nadie leia los cuentos xD

clementine dijo...

Yo como que los descubri tarde no veopost nuevos pero me quedan todos por leer aun LOl

palyginti kainas